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Fray Memo Chaves Pochet de Costa Rica

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“LA PAZ ESTÉ CON USTEDES”

 PEDAZOTES EN VEZ DE PEDACITOS

Lucas 24, 36 – 43

 Fray Guillermo Chaves Pochet

 El espíritu de Dios y su Palabra siembran en la fertilidad de nuestra tierra alegría interior, nos inunda de luz y permite que nuestras obras se vean, como candelero sobre la mesa.  Hay quienes aseguran que la mayoría las personas solo viven en diez por ciento o menos de lo que podrían disfrutar.  ¡Imaginemos cuánto desperdicio! En otras palabras, sólo vemos pedacitos de la belleza del entorno que rodea nuestra historia de vida.  Algunos pedacitos de relación con pellizcos de esperanza, algunos pedacitos de impresiones de amor y algo más, pero al fin y al cabo pedacitos. 

Nuestro campo de sentimientos y pensamientos es limitado, a ratos en forma de crucigrama, con espacios sin llenar. Lamentablemente mucha es la gente que muere sin haber vivido y gozado con cierta pasión.  Partirán sin haber conocido por experiencia propia una vida animada por la fe. 

El Espíritu  de Dios nos ayuda a <<renacer>> cada día, a comenzar sin sentirnos derrotados por las frustraciones, errores y cansancios que se originan en lo cotidiano. ¿Cómo ocurre este renacimiento, ese comenzar, ese dar rienda suelta a lo nuevo? No lo sabemos, pero dentro nuestro hay una fuerza que nos sostiene, nos abre y dispone a un dialogo más confiado y sincero con Dios.  Sentimos al buen Dios de otra manera. 

Dice el Evangelio que cuando los discípulos vieron al Señor resucitado se llenaron de alegría, ¿Y quién no?, el que había muerto aparecía transformado por el Espíritu del amor diciéndoles: “vayan por donde va Dios, agarren su Espíritu como yo me agarre de Él; ahora que es tiempo, metan cuatro chuicas y un pedazo de pan en la mochila y caminen por los caminos de Dios y dejen de justificarse en encierros, titubeos, posposiciones, amenazas, celos, competencia insanas, vicios de comunicación, proyectos de vida ambiguo…”  Seguro también les dijo: “no depriman el espíritu, dejen de estrujarlo con sus debilidades, no sean tonticos, no sean tonticas, perdiendo tiempo con babosadas superables”. 

“La paz este con ustedes” es la frase que acumula la parte buena de la historia de la humanidad, como el trigo con que se hace el pan, como la siembra que recoge canastos de frutos, a pesar de la devastación de las tragedias…Porque hay una parte mala de la historia de la humanidad que en lugar de trigo y pan, acumula piedras y  escorpiones para ofrecerlo a punta de golpes y dosis de veneno.  La parte mala de la humanidad rechaza el saludo de paz y el aliento del Espíritu; es anti-Espíritu Santo, no quiere paz consigo ni para con los demás.  Ahoga el aliento venido desde el principio: “si retiras tu aliento, toda criatura muere y vuelve al polvo.  Pero envías tu Espíritu, que da vida, y renuevas el aspecto de la tierra”. 

“La paz este con ustedes” es el saludo que debería animar todos nuestros renacimientos.  Como buena noticia, su consecuencia: explosión de alegría, de la que se desborda sin disimulos o poses de falsa religiosidad, de compromisos asumidos con gratitud… 

Vivir animados por el Espíritu nos libera del vacío y miedo a la soledad.  El gran pedagogo del amor, primavera de fuego, dador de dones, nos invita a estar atentos a la noble, humildad y sencillo de la vida con mirada especial a las víctimas del sufrimiento humano, ayer en el genocidio indígena, hoy en Haití y mas tardito en el vientre de algún hogar.  Vivir animados por el Espíritu nos declara amigos de formas nuevas de vivir, cómplices de la verdad y la alegría, sencillamente porque crece en nosotros la capacidad de ser creativos, innovadores, eficientes, de amar y ser amados. 

Al adentrarnos en las páginas de nuestra revista, una inspiración del Espíritu en Encuentro Matrimonial Mundial, no dudemos en repetir el verso: <<Ven, Espíritu Santo de Dios, renueva por dentro nuestro corazón>>.  Así sencillamente es como podría comenzar una nueva fe en nuestra relación matrimonial, una nueva relación con nuestra familia, con la naturaleza y en el servicio.  Si perseveramos con alegría en la decisión de amarlo todo, nuestras vidas cambiarían.  De lo contrario, moriremos habiendo vivido apenas en diez por ciento de tanta belleza derramada por el Espíritu de Dios. 

10/10 ¿Vivo animado por el Espíritu, soy cómplice de la verdad y la alegría, crece en mi la capacidad de ser creativo, innovador, eficiente, capaz de amar y ser amado? CSMS